Las grandes mentiras del management directivo

El lado humano del management  ¿Deseos o realidades?

santiagogarciagarcia

La política de recursos humanos…

Estoy convencido de que actualmente hay mucho/demasiado ruido en el ambiente sobre management: happy management, empowerment, redes sociales en la empresa, entrepeneurship,… Me parece que eso tan idealizado sólo se aplica en unas pocas (y afortunadas) empresas. Haz una encuesta a tus amigos, conocidos o compañeros de trabajo para comprobar los metodos/ambientes de sus respectivos trabajos. Quizás estoy equivocado pero pienso que aún se aplican las 10 mentiras de la dirección de Dilbert.

Lo  confieso soy lector/fan de Dilbert desde hace más de 15 años. Estoy un poco saturado de leer artículos en webs, blogs y en los grupos de algunas redes sociales que exponen más deseos y buenas intenciones  que realidades del mundo laboral y empresarial.

Pienso que para equilibrar un poco la balanza podría ser bueno recordar lo que El Principio de Dilbert y Scott Adams nos dicen.

Lee las siguientes 10 reglas y  déjame un comentario abajo o en mi blog si  tienes más de doce años y aún nos has oído alguna de ellas alguna vez durante tu desempeño profesional:

  1. “Los empleados son nuestro bien más valioso”.
  2. Aquí seguimos una política de puertas abiertas”.
  3. “Bajo el nuevo plan podrá ganar más dinero”.
  4. “Nos estamos reorganizando para servir mejor a nuestros clientes”.
  5. “El futuro es brillante”.
  6. “Recompensamos a quienes asumen riesgos”.  Mi favorita  🙂
  7. “El rendimiento será recompensado”.
  8. No matamos al mensajero”.
  9. “La formación es una de nuestras principales prioridades”.
  10. “No he oido comentar ningún rumor”.

Todos los derechos de la viñeta son de Scott Adams así como el listado de reglas. Extraido de su libro “El Principio de Dilbert. Como prosperar en el S.XXI gracias a la estupidez”. Scott Adams.  Editorial Planeta 2011.

Saludos.

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2 comentarios en “Las grandes mentiras del management directivo

  1. Había otras dos que tenían mucho empaque: “capital humano” y “capital conocimiento”. Queda claro, como dice el jefe de Dilbert, que el único capital que importa es el que se anota en cuenta. Opaca o paradisíaca, a ser posible.

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